ECONOMÍA Miercoles 13 de Junio de 2018 - 00:00:00

Los salarios sufren una fuerte caída incluso si suben el 5 por ciento que ofreció el Gobierno



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El paliativo que lanzó el Gobierno al autorizar incrementos salariales de un 5%  adicional a lo ya pactado en paritarias dejaría a los sueldos, de todos modos, con una pérdida de 3 puntos este año.

El aumento salarial adicional de 5 por ciento que habilitó a negociar el Gobierno frente a la aceleración de la inflación no compensará la pérdida en la capacidad de compra de los trabajadores cuyas paritarias giraron en torno al 15 por ciento. Si la mayoría de los sindicatos más grandes logra la recomposición que el Ministerio de Trabajo se comprometió a homologar con celeridad, la caída promedio en el poder adquisitivo frente al año pasado pasará de 4,2 a 3,1 por ciento. Cuando se compara la evolución de los salarios reales desde el recambio presidencial, la contracción estimada por el Centro de Estudios de Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Unsam llegará al 6,5 por ciento cuando, sin el potencial incremento adicional, la caída alcanzaba a 7,4 por ciento.

“La implementación de un aumento del 5 por ciento no logrará evitar la caída del poder adquisitivo de los salarios en 2018 sino sólo moderarla, a pesar de incluir en el cálculo los aumentos que se otorgarían a fin de año (y principios del próximo) como consecuencia de la aplicación de las cláusulas de revisión”, sostiene el informe del Cetyd. En Argentina las devaluaciones se traducen en mayor inflación. La intensidad del impacto puede variar en momentos de alto desempleo, apertura comercial o recesión pero la regla es ineludible. La estrategia oficial frente al abandono de la meta inflacionaria del Banco Central y las presiones de algunos dirigentes gremiales fue plasmada a través del decreto 508/18.

El aumento salarial adicional de 5 por ciento que habilitó a negociar el Gobierno frente a la aceleración de la inflación no compensará la pérdida en la capacidad de compra de los trabajadores cuyas paritarias giraron en torno al 15 por ciento. Si la mayoría de los sindicatos más grandes logra la recomposición que el Ministerio de Trabajo se comprometió a homologar con celeridad, la caída promedio en el poder adquisitivo frente al año pasado pasará de 4,2 a 3,1 por ciento. Cuando se compara la evolución de los salarios reales desde el recambio presidencial, la contracción estimada por el Centro de Estudios de Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Unsam llegará al 6,5 por ciento cuando, sin el potencial incremento adicional, la caída alcanzaba a 7,4 por ciento.

“La implementación de un aumento del 5 por ciento no logrará evitar la caída del poder adquisitivo de los salarios en 2018 sino sólo moderarla, a pesar de incluir en el cálculo los aumentos que se otorgarían a fin de año (y principios del próximo) como consecuencia de la aplicación de las cláusulas de revisión”, sostiene el informe del Cetyd. En Argentina las devaluaciones se traducen en mayor inflación. La intensidad del impacto puede variar en momentos de alto desempleo, apertura comercial o recesión pero la regla es ineludible. La estrategia oficial frente al abandono de la meta inflacionaria del Banco Central y las presiones de algunos dirigentes gremiales fue plasmada a través del decreto 508/18.

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Con esa normativa la cartera que encabeza Jorge Triaca habilitó el denominado régimen simplificado voluntario de adecuación de la negociación colectiva salarial en 2018. La única innovación fue la creación de un “procedimiento rápido” de homologación de los incrementos adicionales de hasta el 5 por ciento en las paritarias celebradas hasta el 8 de junio que fue la fecha de publicación del decreto. De esa manera apunta a morigerar el impacto de la aceleración en la inflación sobre los salarios y evitar una profundización en la recesión que acompañará al programa de ajuste fiscal acordado con el Fondo Monetario Internacional. El convenio con el organismo concede un crédito de hasta 50.000 millones de dólares a lo largo de los próximos tres años.

El ejercicio realizado por el Cetyd ofrece dos escenarios para estimar el impacto de la inflación sobre el poder adquisitivo de los seis convenios más relevantes en términos de cobertura que ya cerraron sus acuerdos paritarios: comercio, construcción, encargados de edificio, entidades deportivas y civiles, metalúrgicos y transporte de pasajeros de corta distancia. El primero utiliza una inflación de 27 por ciento a fin de año. El segundo es la versión más pesimista donde los precios escalan hasta el 30 por ciento. Con esa hipótesis, advierten los autores del informe, “el salario real no logrará alcanzar el poder adquisitivo de diciembre de 2017, incluso en el período en el que se implementarían los dos aumentos adiciones previstos en el decreto”.

Desde el centro que dirige el legislador porteño y ex ministro de Trabajo, Carlos Tomada, consideran que “una propuesta que se encuentre dirigida realmente a preservar la capacidad de compra de los trabajadores en el actual contexto debería incluir una cláusula que establezca aumentos salariales en forma automática, una vez que la inflación acumulada en el año supere el aumento total del salario pactado en 2018. Esta nueva cláusula, una vez que se active, debería determinar aumentos salariales equivalentes a la variación del IPC de cada mes de referencia”.


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